sábado, 11 de octubre de 2008

Desde msn

El otro día platicaba con José, un spanker muy simpático que vive en la misma ciudad que yo... aunque no hemos establecido contacto físicamente, hemos estado platicando vía msn... el otro día, jugando e intercambiando ideas, surgió una breve historia spank en la que los protagonistas somos él y yo... el diálogo que la compone (y del cual ambos somos responsables) es el siguiente:

J: El motivo es que entre semana te fuiste a una fiesta con tus amigos, llegaste hasta el día siguiente... tenías trabajo y fuiste desvelada. En la oficina estabas tan cansada que no entregaste tu trabajo a tiempo y retrasaste todo un proyecto… finalmente llegas quejándote de que todos los demás tienen la culpa.

YS: y tú estabas ahí!... escuchando todas mis quejas y poniendo una cara que daba miedo... Yo estaba tan volcada en mis rollos que no me daba cuenta de la actitud que ibas tomando... de pronto te acercaste a mí y....

J: ¡Basta! ¿Que no te das cuenta de lo que estás diciendo? En primer lugar no llegas a dormir sabiendo que tienes que entregar un trabajo importante al otro día y además culpas otros ¿Tu jefe tiene la culpa de que hayas llegado desvelada y no hayas terminado el trabajo?

YS: Pues él no tiene la culpa... pero yo tengo derecho a divertirme... y además... mi jefe es un imbécil... no puedo creer que te pongas de su lado y no del mío.... arggghhhh!!!... por qué siempre tengo que ser yo la mala del cuento!! (grito y pataleo y hago un berrrinche enooorme)...

J: Te agarro de los brazos para evitar que sigas haciendo berrinche y levanto la voz para decir ¡Silencio! y escúchame, más vale que lo hagas si no quieres que te vaya peor.

Claro que tienes derecho para divertirte pero ya tienes la edad para saber hacerlo con responsabilidad. Sabías que tenías que entregar al otro día un trabajo importante y lo que hiciste fue actuar como una niña de 15 años que no mide las consecuencias y hace berrinche. Y si quieres comportarte así, vas a comprender a ser responsable de la única manera que las niñas aprenden a esa edad. Y no me importa cualquier excusa que digas ¿entendiste?

YS: Nooooo, suéltame!!!! No me importa lo que digas (sigo haciendo Berrinche!!)... trato de liberarme de tus manos... y te doy una patada en la espinilla!!.... Te digo que me suelteeees!!!

J: (Con cara de más enojado, casi fúrico, después de la patada).... Suficiente, te lo has ganado... si no sabes aceptar las consecuencias vas a aprender a hacerlo y dejar de hacer estos tontos berrinches y si no es por la buena va a ser por la mala. Sujeto con fuerza tus brazos deteniéndolos por detrás de la espalda y te conduzco a un sillón en donde me siento y te jalo bruscamente a mis rodillas. Con una mano sigo deteniendo tus brazos y con una pierna evito que sigas pataleando. Claramente te lo advertí y llegó el momento que alguien te discipline y castigue esa actitud de niña malcriada que tienes.

YS: Suéltameeee.. qué vas a hacer???.... me estás lastimandooooo!!!... estúpido (comienzo a insultarte porque por mucha fuerza que pongo, no logro safarme de ti)....te digo que me suelteeees!

J: Voy a hacer lo que debí haber hecho hace mucho tiempo y lo que tú estás pidiendo a gritos que haga... Esta es la única forma de que malcriadas como tú entiendan. Al final sabrás que es por tu bien y me lo agradecerás.

Sin más preámbulos empiezo a azotarte con mi mano que tengo libre, uno tras otro y con una intensidad media-fuerte. A pesar de cómo te retuerzas sigo azotándote y sujetándote brazos y piernas...Y no voy a bajar la intensidad hasta que dejes de oponer tanta fuerza.

YS: Ay.. ouch!! déjameeeee.. qué haces??? por qué me tratas así!!!.... ay ay ay!!!! Dueleeeeee (comienzo a gritar, la imposibilidad de moverme me pone histérica y grito mucho muy fuerte, te insulto otra vez: eres un tarado... déjame... suéltameeeee!!!

J: Continúo sujetándote con fuerza y entre cada intervalo de azotes te digo: No tienes ningún respeto por los demás. Y de aquí vas a salir aprendiendo a no llamarme tarado, ni a tu jefe, imbécil..... y si no dejas de gritar y estar pataleando, no me dejas más opciones. Te doy 10 azotes fuertes más con la mano, te levanto con fuerza y te pido...

–Baja tus pantalones ahora y vuelve sobre mis rodillas.

YS: (con cara de 'no lo puedo creer'..) me pongo de pie y te digo: ¡¡¡ni lo sueñes, no sé qué te has creído pero no estoy loca y no voy a hacer lo que me pides!!! (en el fondo quiero que lo hagas tu mismo)... cruzo los brazos y te enseño la lengua... tarado!! tarado mil veces!!, grito y volteo el rostro hacia otro lado...

J: Me levanto del sillón bruscamente, detengo tus brazos y te digo: has colmado mi paciencia, prepárate para recibir tu castigo porque los azotes que te di no van a ser nada comparado con los que te esperan. Con un mano sigo deteniendo tus brazos y con la otra empiezo a desabrochar tu pantalón. Voy a darte 50 azotes con la mano y si vuelves a insultarme o patearme voy a darte 5 más... bajo tus pantalones rápidamente y te jalo al sillón otra vez sobre mis piernas. Y si sigues pataleando y moviéndote, te voy a amarrar. Continúo azotándote. Si es la única forma en la que vas a entender lo tengo que hacer y no me importan tus insultos de mujer inmadura

Un azote tras otros, de un lado a otro.

YS: Nooooo... qué te pasa?????... por favor!.. suéltameeee.. eres un tarado... (ups!.... se me salió insultarte de nuevo, pero me doy cuenta demasiado tarde)....pero es que los azotes son fuertes y no puedo controlarme
arrrggghhhh!! ya déjame
grito y grito, sigo pataleando!!!

J: Te lo advertí... y te has ganado 5 azotes más por insultarme, si no lo entiendes jamás vamos a acabar esto, así que puedes seguir insultándome todo lo que quieras… (de un buró que está al lado del sillón tomo un listón que (casualmente) estaba ahí y rápidamente amarro tus pies de los tobillos. Te dije que te iba a amarrar si no dejabas de patalear y lo has conseguido. Y continúo mis azotes uno tras otro.

Al llegar al 45, esperando que tengas algunas lagrimas en los ojos o que empieces a sentir el castigo que te he dado, llego a los últimos 10 y digo.... ‘Estos últimos 10 van a ser por la patada y los insultos que has dicho. Quiero que cuentes cada uno de ellos'. Empiezo a pasar mi mano por tu trasero, acariciándolo y sintiendo el calor provocado por los azotes anteriores.

-Y si no lo cuentas vamos a empezar de nuevo. (mientras sigo pasando mi mano…. cuando menos te lo esperas, doy el primero con mucha fuerza.)

YS: ahhhh!!..... UNO, digo tímidamente... casi inaudible...

J: No te escucho. Quiero que lo digas más fuerte o lo voy a repetir. Vuelvo a pasar mi mano, acariciando nuevamente y cuando pareces un poco relajada viene el segundo...

YS: Auuuuch!! DOS???? (arrghh, este sí dolió!!!).... ya basta, por favor... te prometo que me voy comportar...de verdad...por faaaaa!!! (un par de lagrimitas comienzan a escurrir)

J: Debiste pensarlo antes de armar todo este escándalo. Te has portado como una berrinchuda y vas a aprender a pensarlo dos veces antes de insultar a las personas (Alegre de escuchar esa voz llorosa... continúo con los azotes)... escucho atentamente cómo cuentas cada uno de los 7 azotes siguientes (al final de los 10 y todavía sobre mis rodillas) No me has dejado opción y he tenido que castigarte de esta manera.... ¿has entendido que insultarme y patearme estuvo mal?

YS: (con voz temblorosa por el llanto).. siii, te prometo que no pasará de nuevo... (snif.. snif...)

J: Eso espero. Y esto lo voy a hacer cada vez que necesite recordarte cómo te debes portar o vuelvas a ser irresponsable. A partir de ahora vas a asumir las consecuencias de lo que hagas y digas.

Desato tus piernas, te ayudo a incorporarte y te digo: Quiero que te quites el pantalón, te vayas a ese rincón viendo hacia la pared, pongas las manos sobre la cabeza y reflexiones sobre todo lo pasó hoy. No necesito recordarte qué va a pasar si no lo haces ¡¡¡ahora mismo!!!

YS: pero.. pero al rincón???? Nooo porfis!... ya fue suficiente,,,, no quieroooo (mi voz es de súplica y pongo carita de niña buena...)

J: Sí, al rincón (con cara seria, sin hacerme gracia tu cara de niña buena)... Quiero que vayas al rincón y te quedes ahí 15 minutos sin moverte, sii no lo haces voy a volver a azotarte. Así que tienes 10 segundos para que te vea allá.

YS: Pero.. pepe!! por fa!... anda! te prometo que ya aprendí la lección!!... (más cara de niña buena... hago un puchero y te miro sonriendo)

J: ¿No escuchaste lo que dije?, la lección no ha terminado (te giro en dirección al rincón y así, tú de pie, te doy otra nalgada)... quiero que vayas al rincón y te quedes ahí 15 minutos sin moverte… ¡¡¡y quita esa cara, que estás castigada!!! (y te doy otra nalgada) ¿Te vas a ir por las buenas o quieres que te lleve a nalgadas?

YS: No... ya voy!!... (doy 2 patadas al piso, volteo y te enseño la lengua)... me dirijo rápidamente al rincón.... murmuro: te odio!! (aunque dentro de mí siento vibrar mi ser por completo.., antes de que puedas decir nada... me regreso, te doy un beso travieso en la mejilla y corro hacia el rincón tal como me lo indicaste...)

J: Sin duda ese último gesto me ha conmovido… demuestra el cariño que me tienes. Así que, para no ceder de más, en lugar de hacerte poner las manos sobre la pared y darte 10 azotes más por no haber hecho caso a la primera, me voy de la sala y regreso a los 15 minutos con tres cosas: una hoja de papel, una pluma y el cepillo. Coloco la pluma y el papel sobre la mesa y te digo que voltees.

Con el cepillo en la mano te digo: los primeros azotes que te di fueron por tu actitud de niña berrinchuda, por patearme y por insultarme. Pero todavía debes aprender a no desvelarte cuando tienes que entregar un trabajo al otro día. Quiero que vengas a la mesa te inclines sobre ella y escribas una carta dirigida a tu jefe en donde te disculpas, reconoces tu error y te comprometes a trabajar y echarle el doble de ganas

YS: o.Ó

J: Quiero que la leas en voz alta y mientras la escribes te voy a dar 10 azotes con el cepillo. Quiero que vengas y lo hagas ahora porque cada excusa que pongas va a ser un azote más así como si dejas de escribir. Espero que esto te enseñe a ser responsable con tu trabajo.

YS: (no lo puedo creer!!... después de todo... aún pretende continuar!!??) =( lentamente me dirijo hacia la mesa, la verdad es que no entiendo muy bien qué es lo que quieres que haga y demoro un poco en comenzar... miro fijamente la hoja

J: ¿No me has entendido, verdad? Te doy el primer azote con el cepillo y digo: comienza a escribir la carta y más te vale que ofrezcas disculpas a tu jefe por no haber acaba el proyecto y te comprometas a que no volverá a suceder, léela en voz alta mientras la escribes.

YS: Auuuuuuuch!! (Con una mano me sobo, el golpe me tomó por sorpresa.... Me inclino con la pluma en la mano... y comienzo... ) Estimado señor Guzmán...Por medio de la presente...

J: Te doy el segundo azote, continúa.

YS: auh!... deseo ofrecer una disculpa por la demora en mi trabajo ...sé que actué de manera poco profesional..

J: Mientras yo camino lentamente de un lado a otro, te doy otro azote y sigo atento a tu carta. Para el séptimo azote empiezan a correr algunas lágrimas por tus ojos. Tal vez con esas lágrimas que estás derramando en la hoja, tu jefe se dé cuenta que has sido castigada como te mereces.... pero termina y comprométete a esforzarte en tu trabajo…. 8, plaffff… 9, plaffff...

YS: auch!... me comprometo a cumplir con mi trabajo y a ser más responsable en el futuro...Muy atentamente... y firmo...

J: (Cae el último azote) No te muevas. Espero que esto te enseñe a ser más responsable en el trabajo y a tener respeto por los demás ¿entendido?

YS: (tartamudeando, tratando de controlar mi respiración agitada).. S..sss...si!

J: (Dejo el cepillo sobre la mesa a un lado de la carta). Muy bien, de ahora en adelante no voy a dudar en hacer lo mismo cada vez que me des un motivo. Con tu actitud del día de hoy me has demostrado que sigues siendo una niña a la que hay que educar y al parecer está va a ser la única forma. Quiero que leas nuevamente la carta y grabes en tu cabecita a lo que te has comprometido.

YS: Leo la carta lentamente... pronunciando de manera exagerada cada palabra... a ratos volteo a verte de reojo y noto la seriedad en tu rostro... siento arder mis pobres nalgas… y siento ganas de llorar, pero al mismo tiempo pienso que en verdad lo merecía... sé que me comporté como una niña y como tal me trataste... creo que te preocupas por mi y en el fondo lo agradezco...

J: (En cuanto terminas de leer la carta me dirijo hacia ti, con gesto tranquilo y voz dulce... te abrazo y digo: espero que entiendas que no quiero lastimarte, esto lo hago por tu bien para que seas una mejor persona… (tomo un frasco de crema, te hago recostar nuevamente sobre mis rodillas y comienzo a aplicar generosamente para hidratar tus pobres nalgas que al parecer serán el medio para educarte cuando sea necesario).

FIN…

Muchas gracias, querido José... aquí está el diálogo, tal como te lo prometí... Muchos besos y espero que puedas seguir colaborando con este esfuercito desde nuestro queretarín de las flores para México y el mundo...

Yo Spankee




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