jueves, 31 de enero de 2013

Sin pies ni cabeza. (Miedos de Spankee)

Debo confesar que la mayor parte del tiempo me la paso fantaseando con situaciones spanko que hacen que mi cuerpo se estremezca y goce con escenas que solo se desarrollan en mi cabecita de spankee creativa. Desde hace tiempo disfruto muchísimo ver videos e imágenes como sustituto de las escenas reales de las que solía yo ser la protagonista. No es que carezca de disposición para continuar representando este papel de spankee que, además, me sale tan bien... es que las prioridades han cambiado y mi novio/spanker es más novio que lo otro...

Verán, desde el principio de mi relación con este maravilloso hombre supe que debía hacer de su conocimiento mis gustos y placeres... además de la forma para satisfacerlos... él lo entendió y, en la medida de nuestras posibilidades, ha cumplido con su parte... sin embargo soy yo la que se resiste un poco a empujarlo de más, a hacer que las situaciones se vean forzadas por complacerme y no porque realmente él lo desee.

Entiendo que los deseos vainillas son distintos a los de un spanko... y agradezco a mi novio/spanker ser parte de mis fantasías, cooperar con ideas y adentrarse en este mundillo con el único objetivo de hacerme feliz... pero creo que estoy encontrando cierto placer en dejar pasar un poco de tiempo entre azotaína y azotaína. A veces no puedo evitarlo, la vena spanko se le alborota y se le ocurren castigos, posiciones, situaciones y hasta instrumentos más frecuentemente de lo que mis nalgas soportan... pero si pasan unos días, un par de semanas sin que haya nalgadas de por medio (en realidad nunca ha pasado tanto) está bien. 

También hay veces en las que mi necesidad sobrepasa los límites y, conciente de lo que vendrá, pido que me sean aplicadas unas cuantas nalgadas a sabiendas de que no quedará solo en eso. 

A veces me da miedo perder la capacidad de resistir unos buenos azotes, es decir, mi cuerpo cada vez es más quejumbroso... mis quejas cada vez van aumentando de volumen... y hago la comparativa a hace unos años... cuando aguantaba muchísimo, tanto en calidad como en cantidad... ¡Rayos!, miedos de spankee, debería ser esto. Jaja.

Trataré de volver al ritmo spanko, quizá es que escribiendo este post me doy cuenta de que es eso lo que en realidad necesito y, por mucho respeto que sienta hacia mi novio/spanker.. también hay necesidades que se deben cubrir. Espero no arrepentirme de esto a la hora de la verdad.

YoSpankee

domingo, 20 de enero de 2013

2013...

Lo sé. es un descaro de mi parte venir a dar la bienvenida a este año hasta 20 días después de iniciado... sé también que llevo mucho tiempo sin pasar por aquí pero, también sé que ustedes no me olvidan y, aunque con unos azotes de por medio, disculparán a esta spankee distraída, traviesa y a ratos apática.

Hace poco estaba pensando en la 'necesidad' que tengo de retomar las riendas de este blog... en la falta que me hace liberar fantasmas y permitirles que salgan a dar un paseo aunque después regresen con ganas de no volverse a ir... El spanking sigue siendo parte fundamental de mi vida, asumo que lo será siempre porque es uno de esos placeres indescriptibles que, vaya... sería estúpida si lo dejara ir. Jamás.

Mi cuerpo sabe lo que le gusta, lo que necesita y la ansiedad que produce no tenerlo... o tenerlo, adoptar la posición y recibirlo. Distintos tipos de ansiedad, pues. Son idescriptibles las sensaciones que me recorren cuando la otra persona tiene el control, cuando me abandono en sus brazos y olvido todo lo que hay afuera... Me encanta estremecerme al ritmo de las amenazas... disfruto sobre manera saberme en riesgo aunque... bueno... el riesgo es de goce.

Esa mirada 'estricta' tuya, mezcla de picardía, deseo y complicidad...

Asumo mi papel de spanke... de manera constante me enfrento a situaciones que, para el mundo 'normal', serían rarezas de gente enferma, pervertida e inmoral... ¡Oh sí!... pero esos mismos envidiarían el placer que se obtiene de ello y más cuando se ha convertido en un estilo de vida que se disfruta más allá del 'qué dirán'.

Los planes de mi vida siguen ahí, las ilusiones crecen al ritmo de los obstáculos y tropezones con la (re estúpida) realidad. YoSpankee está más viva que nunca y fortaleciéndose a cada paso. Con el inicio de este 2013 agradezco a las personas que me han acompañado en este difícil deambular y que, quizá de manera involuntaria, me ayudan a que sea más llevadero...

El año pasado se ha llevado muchas cosas importantes para mí... incluída ella, mi abuela querida que tanto y tanto me enseñó... pero estoy segura que este año será decisivo para mí, mi novio/spanker, mi familia, mis amigos, etc... deseo que también lo sea para todos ustedes que, gracias infinitas, me leen.

A partir de ahora trataré de pasar más seguido por aquí... ¡ya sé, ya sé!... siempre digo lo mismo... ahora trataré de cumplirlo aunque en el intento me lleve muchas nalgadas... finalmente es de lo que pedimos nuestra limosna ;)

FELIZ 2013.

YoSpankee

jueves, 22 de noviembre de 2012

A flor de piel.

Nunca había escrito algo en mi blog inmediatamente después de una azotaína... es extraño, aún no digiero por completo lo que acaba de suceder. 

Mi novio/spanker no es un spanker en sí... es decir, lo es porque gusta de participar en el juego del spanking conmigo, no lo es porque no es algo que haya surgido de él... lo aprendió y lo puso en práctica conmigo y no trae cargando todo ese costal de conocimientos, 'experiencias', clichés... ni mucho menos presunción spankos.

Hoy me sorprendió con la decisión de que tendremos un 'cuarto de juegos'... obviamente no se refiere a los juegos convencionales, hablaba de spanking. Se trata de tener un espacio especial en donde, al yo saber que me pide ir ahí, sabré también cuales serán los fines de tal indicación. UFF!

Mañana se va de viaje... 4 días solamente... pero las nalgadas de hace un rato deberán 'durar' hasta su regreso para que, entonces, sí aplique el castigo correspondiente como debe ser.
Verán, nosotros practicamos el spanking, generalmente con fines eróticos... quizá es que el spanking disciplinario se escapa de nuestras manos pero nos sirve perfectamente como parte del proceso para disfrutar todo esto. En fin... que estoy sentada un tanto incómodamente escribiendo esto... sintiendo aún las palpitaciones fuertes de mi corazón y... otras zonas de mi cuerpecito... necesitando hacer extensa esta sensación hasta dentro de unas horas en que, ya juntos en nuestra cama, demos continuidad a lo que dejamos pendiente hace un rato... aunque también vayan de por medio algunos reproches, quizá algunas nalgaditas y muchos regaños para lo que aún me falta 'pagar'.

No soy una niña, ni soy capaz tampoco de creerme el rol... pero me excita sobremanera la forma en la que, de a poco, él va aprendiendo a hablarme, mirarme y reñirme porque 'me porté mal y merezco un castigo'...

No me digan si este post no tuvo pies o cabeza... es que aún estoy con la emoción de las nalgadas recién recibidas... y para los más morbosos les diré que sí hubo azotes con la mano... pero también con un paddle de madera (que fue el protagonista de la función) y unos cuantos con la vara. La posición durante el castigo fue de rodillas sobre la cama pero apoyada con los codos... de tal forma que mis pobres nalgas quedaron completamente expuestas para los fines necesarios. De ropa solo traía una camiseta, un sueter y unas calcetas largas hasta la rodilla.

Debo confesar que hubo un poco de compensación para mis rincones húmedos... en la misma posición que tuve que mantener durante las nalgadas.

Así que aquí estoy, con ardor en las nalgas y mucha ansiedad que surge de la forma en que ha ido evolucionando mi relación, tanto spanko como vainilla, con mi novio/spanker.

YoSpankee

domingo, 18 de noviembre de 2012

Fin de semana.


Hacía tiempo que no había oportunidad de un intercambio de placeres, últimamente el trabajo y los compromisos, tanto laborales como sociales, no nos habían permitido estar juntos en esos menesteres íntimos.

Muchos días pasaron en los que ambos llegábamos tan cansados que, a medias, nos contábamos acerca de nuestro día de manera respectiva, intercambiábamos un ‘te amo’ y el beso que no tiene excusa…

Este fin de semana quisimos descansar, utilizar el par de días libres de estrés para regalarnos tiempo y, de ser posible, no salir de la cama más que para lo estrictamente necesario…

Vimos tv, escuchamos música y platicamos de todo aquello que hacía días no nos dábamos la oportunidad. El sexo no fue pretexto, más bien fue parte de todo lo que teníamos pendiente y que, al mismo tiempo, nos hacía extrañarnos el uno al otro.

En algún momento yacíamos exhaustos, felices, sonrientes… tú sentado en la cama leyendo algún libro electrónico en el iPad, yo boca abajo leyendo de manera más clásica, sobre papel… tú sostenías con una mano la tableta y con la otra acariciabas cariñosamente mis piernas, muslos y nalgas… algún comentario travieso, pellizquitos provocadores y, de mi parte, labios mordidos y deseos de que, eso que tanto me gusta, se diera de forma natural y no premeditada… sin posiciones, regaños o situaciones clichés spanko… y así fue.

De a poco las caricias se fueron convirtiendo en nalgadas suaves que, por repetitivas, comenzaron a causar un leve escozor… en algún momento la velocidad y la fuerza comenzaron a incrementarse hasta que me quejé y quise moverme pues, aunque el placer también iba en incremento, la reacción es involuntaria y, quizá, la estrategia adecuada para provocar… un poco de psicología inversa, digamos.
Justo en el momento en que quise levantarme y sobarme recibí la instrucción/amenaza. Con un movimiento de tu mano sobre mi espalda fui obligada a adoptar nuevamente la posición que, cómodamente, había mantenido hasta ese momento.

Mi ropa interior, que era lo único que traía puesto en ese momento, fue removida de nueva cuenta… las nalgadas caían cada vez con más fuerza y velocidad… cualquier súplica de mi parte era rápidamente callada con un azote más fuerte que los anteriores. De alguna manera comenzaba a asumir esto como un castigo, sin razones, simplemente por el placer de compartirlo.

Confieso que, aunque mis nalgas dolían, los rincones de mi cuerpo experimentaban ese placer que tan bien conozco y que me encantaría sentir todo el tiempo. Mi cuerpo comenzaba a reaccionar, no solo al dolor, también a la necesidad… al deseo… a ti.

Es difícil describir la forma en la que nos complementamos, la forma en la que me conoces y sabes conducirme lenta y apasionadamente hasta llegar a donde me haces estallar, hasta donde las sonrisas se vuelven cómplices y el temblor de mi cuerpo es envuelto por tus brazos que me aprietan fuertemente y me susurras cosas al oído, solo para corroborar lo que acabas de conseguir.

Después me levanto y voy a bañarme… estoy exhausta pero feliz.

El fin de semana no termina aún.

YoSpankee

martes, 13 de noviembre de 2012

De terror...




Hace poco veía la tv con mi novio… sin mucha expectativa, debo confesar… pero sí con mi mente en otro lado. Últimamente los problemas son más fuertes que yo, la disposición a permanecer activa en una realidad que no es la mía no me atrae sobremanera… y en eso estaba yo, divagando de todo y nada, yendo y viniendo entre estupideces y la inmortalidad del cangrejo cuando comenzó la segunda temporada de la serie que, en su anterior entrega, me atrapó al grado de no perderme un solo capítulo.

American Horror Story: Asylum.

¿Qué tiene que ver esto con el spanking?, se preguntarán, queridos míos… y yo sonriente les contestaré que, esta serie, está llena de escenitas traviesas, saboreables y antojables… Ufff!!

Fuera de los personajes impactantes, ya sea por su apariencia, fuerza o importancia dentro de la historia, ¡hay spanking!... Sí, spanking ‘disciplinario’ con cane a manos de una ruda, aunque hipócrita y autoritaria, monja a cargo del lugar… Todas las escenas, las que he visto hasta ahora, algunas explícitas y otras sugeridas, han sido sobre las nalgas desnudas de la pobre víctima que, aunque sea por alusiones de  parte de otros personajes, es sabido que quedan bastante maltratados e imposibilitados para sentarse durante varios días.

En una de las escenas, la que me atrapó, por cierto; una monja comete una ‘estupidez’ y, ella misma, solicita a la hermana Judy que la castigue… incluso insiste en que la vara que hay sobre la mesa no es lo suficientemente grande y corre al armario, sutil y clásico en mis fantasías, contenedor de los instrumentos de castigo y toma una vara, quizá más grande y pesada que la anterior… corre con ella, la ofrece a ‘la spanker’, se levanta el hábito, se baja las bragas y se inclina sobre el escritorio… Tristemente consigue escaparse sin mayor castigo que una nalgadita que aplica la hermana Judy tras bajarle la falda y pedirle que deje de actuar de la manera en que lo hace.

¡Carajo!

Fue justamente, durante y después de esta escena, que me di cuenta de las miradas sutiles que me dirigía mi novio… y aunque no me dijo nada, estoy segura de que notó la forma en la que mordía mi labio inferior de manera involuntaria… seguramente él adivinaba los remolinos que se estaban haciendo en mi cabecita spankee y la reacción que, de la misma forma involuntaria, estaba teniendo ya mi cuerpo.

Yo Spankee.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Cumpleaños feliz.

Las últimas semanas han estado muy 'movidas', quiero decir en la cuestió spanko... pareciera que después de la última entrada que escribí en este blog mi novio/spanker se puso las pilas y me mantuvo enrojecida esa zona que ustedes saben bien.

La semana pasada fue mi cumpleaños... llegué a esa edad en la que las mujeres comenzamos a preocuparnos por las arruguitas, los kilos de más, la (no) firmeza de la piel y el riesgo al ridículo que corremos al seguir comportándonos como unas niñas chiquitas... 'Los terribles 30'... 

Debo confesar que, justo unos días antes de 'celebrar' mi cumpleaños, me atacó una cosa que podría catalogarse como depresión pre treintas pero, a decir verdad, parecía más una obsesión con ganas de llamar la atención y obtener un 'estatequieto'... No recibí muchas advertencias al respecto, en realidad lo que recibí fue comprensión, besos y abrazos pero no, no se decepcionen por favor, mis queridos lectores... recibí los 30 azotes correspondientes, todos ellos aplicados en la cola desnuda, colocada boca abajo en la cama y con un grueso cinturón de cuero. ¡Feliz cumpleaños a mí!

Obviamente hubieron muchísimas cosas, personas, regalos y detalles que hicieron, de este, uno de los mejores cumpleaños de mi vida... Mil gracias a ustedes que se acordaron de mí y me regalaron felicitaciones y palabras hermosas, ¡los quiero!...

Además de los azotes cumpleañeros, como les decía, mis pobre nalgas han estado enrojecidas de tiempo completo, ustedes lo saben, el pretexto es lo de menos... a veces solo basta que me tumbe a ver televisión boca abajo, ya sea en la cama o el sofá... con las nalgas un poquito levantadas a propósito y, PLAS, la(s) nalagadas no se hacen esperar. En ocasiones no tomo precaución alguna y, sin querer [guiño], olvido esconder todo aquello que podría representar un riesgo para mi trasero a la hora del juego spanko... 

Una de las 'trampas' a las que recurro para provocar a mi novio/spanker (que cada vez es menos necesario hacerlo) es recostarme en la cama a su lado... pero al revés, es decir, con la cabeza en donde van los pies y, claro, boca abajo... o de lado, con las nalgas a la altura de sus manos y perfectamente a la(su) vista... piénsenlo, spankers... es eso que la gente llama 'en bandeja de plata' ;)

En fin, yo seguiré disfrutando de esta racha que, aunque me mantiene con dificultades para estar sentada, me hace muy feliz.

YoSpankee


viernes, 31 de agosto de 2012

Constancia.

No se trata esta entrada de uno de esos relatos que tanto adornan los blogs spankos hoy en día, los que sobreviven, claro... tampoco se trata de una promesa con consecuencias en mi actitud... o en mis nalgas. Se trata de la necesidad de sentirme dentro de este mundillo que, para estas alturas, ya es solo mío y de mi novio spanker aunque él siga desconociendo los bemoles de todo esto.

Hubo un tiempo en el que disfrutaba haciendo 'amigos' dentro de esta burbuja ensoñadora de regaños, nalgadas y placer, hacía de todo con tal de probar, al principio de manera virtual y después en vivo, los placeres del spanking... sin embargo, debo confesar que ese tipo de 'aventuras' dejaron de ser parte importante de mi YoSpankee. Trataré de explicarme.

La vida, spanko o no, tiene un proceso evolutivo natural que conlleva, con el paso del tiempo, a la toma de decisiones importantes que habrán de dar forma a lo que nuestra cabecita denomina 'futuro'... situación que alcanzamos todos los días y que da paso a otros 'futuros'... Ya sé, me confundo y hago bolas más de lo necesario.

Lo que quiero decir es que estoy dentro de una realidad cómoda, satsfactoria y, vale decirlo, hermosa. Hace casi 4 años conocí al que, de a poco, iría tomando su lugar como 'el amor de mi vida', aunque muchos de ustedes me tachen de cursi y todo lo que se les ocurra... Entablamos una relación honesta que incluyó, aunque no del todo, enterarlo de mis gustos (por muy culposos o perversos que parecieran)... y así se convirtiera en el (mundialmente, ajá) conocido 'novio/spanker'. En todos los sentidos él satisface mi vida y creo que yo hago lo propio... desde hace 3 años vivimos juntos, lo llamo novio por costumbre, creo... porque somos mucho más que eso.

Hace unos meses mi vida cambió, quizá no podría definir el momento exacto en el que sucedió pero puedo asegurar que noto los cambios. No sé cómo definir la naturaleza de esta necesidad femenina (quizá humana) por hacer extenso un sentimiento y convertirlo en una 'nueva vida'... sí, sí... sé que ya quedó claro, mi novio/spanker y yo queremos tener un hij@... y a mí dejaron de importarme tanto otras cosas triviales que me estaban distrayendo de esta misión.

Los que hayan pasado por esta experiencia me podrán decir qué tanto afecta en la vida spanko... y bueno, los beneficios y cambios para la vida en general, vaya... esos no me importan por ahora, aunque mi cerebro no me permita ignorar los contras.

No puedo asegurar si mi vida spanko lo será para siempre, al menos no en la cuestión práctica... aún me revolotean mariposas en el estómago ante el aviso de un 'castigo'... sigo haciendo de todo para conseguir sesiones espontáneas en las que mi trasero sea el que pague y, el resto, sea puro placer para mí y mi pareja... sin embargo, y a modo de aclaración, he entendido que existen prioridades... y nada me hará poner en riesgo lo que he conseguido hasta ahora: ¡la felicidad!.

Yo Spankee