jueves, 24 de febrero de 2011

El castigo tarde o temprano siempre llega.


No sé si podría denominarme ‘cinéfila’, supongo que para ello debería contar con un basto conocimiento de nombres, fechas y datos curiosos, sin embargo, y haciendo alusión al origen etimológico de la palabra, me atreveré a decir que sí… soy cinéfila y disfruto, por el mero placer de hacerlo, ver una película de trama interesante. Comedia, drama, musical, animada, da igual, si me atrapa es que es buena… Disfruto ver cine nacional y, por supuesto, adoro el cine de arte de cualquier parte del mundo. Me entretengo admirando los clásicos y procuro escaparme, de vez en cuando, a comer palomitas a una sala de cine mientras un filme comercial hace su aparición.

Como todos, o casi todos, saben, el domingo será la (no sé cuánta) entrega de oscares a lo mejor (o al menos así lo ostentan) del cine a nivel mundial. Hollywood se viste de gala y ‘la Academia’ galardona a quien así lo amerite, por una razón u otra, durante el último año, con la famosísima estatuilla dorada.

Una de las películas que ha llamado, poderosamente, la atención es ‘True Grit’ o, en México ‘Temple de acero’, que cuenta con 10 nominaciones, entre ellas la de Mejor Película, Director, Guión Adaptado, Actor Principal, Actriz Secundaria y Dirección Artística.… los críticos han hablado bien de ella, los profesionales en el tema dirán que si la fotografía, el audio, el vestuario, las actuaciones… Yo, debo confesarlo, sí… la disfruté y lo volvería a hacer mil y un veces más… quizá no por la misma razón por la que lo han hecho, o lo harían quizá, otras personas.

La historia ha sido probada antes, la genialidad de los hermanos Coen jamás sería puesta en duda, al menos no por mí… pero, me emociono solo de recordarlo, lo mejor de este filme es, quienes ya la han visto no me dejarán mentir, la actriz Hailee Steinfeld… su maravilloso personaje y la escena spanko que nos regala una expresión pícara a todos los que pertenecemos a este mundillo.


Mattie Ross (Hailee Steinfeld) llega al pueblo con un único fin: encontrar a
alguien que le ayude vengar la muerte de su padre. Entre las opciones, elige al
comisario más sádico conocido por su "temple de acero" para matar, interpretado
por Jeff Bridges. Luego de varios intentos lo convence y se internan junto a
LaBoeuf (Matt Damon) en la expedición para hallar a Tom Chaney (Josh Brolin),
asesino de su padre, donde se dearramará mucha sangre. (Fragmento. Escrito por © EscribiendoCine-NOTICINE.com)



La actuación de la niña es fantástica. Rebelde, boquifloja, aferrada, fiel a sí misma, atrevida y… nalgueada. No sé quién de ustedes ya la haya visto pero, voy a cometer la grosería de contarles esta parte: Hailee, Jeff Bridges y Matt Damon montados a caballo… ella y su ‘bendita’ costumbre de hablar a sus mayores como se le da la gana… Matt se baja de su caballo, camina decidido hacia el de la chica y, de un movimiento brusco, la baja. Ella cae y él aprovecha para ponerla, boca abajo, sobre una de sus rodillas mientras, con la otra, se apoya en el piso… le da algunas nalgadas mientras decide que debe darla una lección. La suelta, levanta una fina vara que hay tirada por ahí y, sin dudarlo, le aplica unos azotes más… hasta que el aguafiestas de Jeff interrumpe y lo arruina todo… ¡Bah!

Es una escena ‘chiquita’, dura apenas unos cuantos segundos pero, vaya… no sé cómo decirlo, es una escena spanko, caray. Antes de eso ya habían echo revolotear mariposas en mi estómago, en una escena anterior, el mismo Matt, le advierte a la chica que no se detendrá para darle unos correazos si no se comporta…
No sé si estoy al 100% convencida de la ‘spankez’ de la niñita… supo callarse cuando fue advertida en un inicio pero, después, nada la detuvo hasta que le dieron, un poquito, de lo que merecía… Después de que la azotaron, bastante fuerte por lo que se puede apreciar, aunque por encima de la ropa; ni siquiera se soba la parte castigada. Jum, supongo que estoy un poco obsesionada con algunos clichés de la vida spanko.

Creo que no es algo ‘tan’ representativo para la gente vainilla, finalmente se trata de una chica de 14 años y el contexto social permite que cualquiera intente corregir las faltas de una niña con métodos, supongo, comunes para la época a la que hace referencia… pero para nosotros,, la gente spanko, vaya… es un deleite ver ese tipo de escenas proyectadas en una gran pantalla, con una sala llena de gente, sonreír para nuestros adentros y fantasear…




Confieso que, anoche, Matt Damon apareció en mis sueños y me bajó de un caballo a regañadientes. Sonrío.

Yo Spankee









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viernes, 18 de febrero de 2011

En el postgrado.

Helena se preguntaba cómo es que una sola persona puede guardar tantos misterios y a la vez ser tan transparente.


Algunos años atrás había conocido a Jesús, un chico con el que había coincidido en algunas materias de postgrado en la universidad local. El primer encuentro fue absolutamente casual, como sacado de una escena de película. Estaba ella mirando un pizarrón en el pasillo de las oficinas administrativas cuando, distraída, dio media vuelta y se topó, literalmente, de frente con él. Un par de libros y algunos papeles cayeron al piso y, mientras ella apenada se disculpaba, él sonriente insistía en que no era nada. Los dos acuclillados se presentaron sin saber que, a partir de ese momento, comenzaría una amistad que iría más allá de lo que cualquiera de los dos hubiera siquiera imaginado.


Minutos después se encontraban ambos en la cafetería compartiendo una taza de té y galletas. Parecía que se conocían desde siempre, la charla era fluida y ambos estaban sorprendidos de las ‘muchas cosas en común’ que tenían. El curso, ‘Literatura avanzada’, recién comenzaba y había varias materias en las que coincidían.


- Pues vamos, niña, o llegaremos tarde a nuestra primera clase.


Helena se sentía cómoda a su lado.


Pasaron un par de semanas y Jesús mostraba gran habilidad en las materias, no así Helena que a momentos parecía estar pensando en la inmortalidad del cangrejo cuando debería estar atenta en clase.


Cada uno, por su lado, tenía actividades fuera de lo que era el postgrado. Helena era publicista y Jesús era profesor en un colegio privado, uno de los más importantes de la ciudad. Sin embargo su pasión por las letras los había puesto en el mismo camino.


Solían verse algunas tardes para estudiar juntos, generalmente para que Jesús explicara o ayudara a Helena algún trabajo, tarea o proyecto. El tiempo que pasaban juntos era siempre agradable, a Jesús le divertía la manera en que ella cambiaba de tema rápidamente y en un parpadeo se habían alejado de aquello que los ocupaba inicialmente. Siempre era él quien ponía la conversación en orden y volvían a los libros.


Poco a poco fueron conociéndose el uno al otro, hablaron de sus vidas y las razones que los habían conducido hasta donde estaban en ese momento. A Helena le gustaba escuchar las historias, anécdotas y sueños de Jesús… y él lo notaba porque eran de las pocas veces que ella callaba, lo miraba atenta y sonreía. Jesús disfrutaba tanto esos momentos que, secretamente, anhelaba que llegara la hora de ver a Helena para hablarle, para compartir todo de él, para guiarla.


Jesús era mayor que Helena, quizá era esa una de las razones que a ella le hacían sentirse protegida… además de la gran admiración que sentía por él. Helena encontraba maravillosa la cantidad de historias que él tenía por contar, el altísimo nivel cultural con el que contaba y, además, la gracia en sus palabras para, siempre, atraparla y mantenerla atenta aún sin él darse cuenta.


Un día Helena no se presentó a clase. Jesús, preocupado intentó llamarla a casa pero no obtuvo respuesta. No era normal que ella se ausentara de esa forma, menos cuando era día de revisión de proyectos, menos sin avisar… La llamada hecha al móvil tampoco obtuvo respuesta.
Por la noche Jesús fue a buscarla a su departamento, las luces estaban encendidas así que estaba en casa. Tocó el timbre.

- ¿Quién es?
- Hola, nena, soy yo, Jesús.
- Hola, pasa por favor.

El sonido seco de la puerta del edificio al abrirse fue como el disparo de salida para que Jesús echara a correr, subiera las escaleras y entrara, muy preocupado, al departamento de su amiga.

- Perdona, la puerta estaba abierta, Helena, qué pasa, ¿estás bien?

Había tristeza en su mirada, quizá lágrimas recién derramadas.

- No puedo, Jesús. Decidí que soy un fiasco, las materias son muy pesadas, las tareas interminables y yo un tanto incapaz. Lo siento.
- Pero, nena. ¿qué pasa, por qué esa actitud?
- No lo sé, quizá es que me di cuenta de que no es esto lo que quiero… entre mi trabajo y tantas responsabilidades… ¿sabes?, creo que dejaré el post grado.

- No, no puedes hacerlo…


Jesús no sabía qué decir, de qué forma ayudar a esa chica que parecía siempre tan fuerte y hoy, hoy simplemente se veía pequeña e indefensa. Rápidamente pensó en sus opciones, trató de encontrar la mejor manera de hacerla entrar en razón.

- Helena, no es justo esto que haces. No es justo para ti… ni para mí. Eres egoísta.
- Pero Jesús, ¿no te das cuenta?... ¡NO PUEDO!
- Basta, Helena, no es necesario que grites… te comportas como una chiquilla.
- ¿Sabes qué, Jesús?... piensa lo que quieras… no tengo ganas de discutir y tampoco creo que sea necesario darte explicaciones…

La respuesta de Helena entristeció a Jesús, se sintió ofendido y decepcionado pero su intención seguía siendo hacer entrar en razón a la chica, después de todo, era obvio que estaba fuera de sí.

- ¿Y tú sabes, jovencita, lo que te hace falta a ti?

Helena había adoptado una actitud necia, cobarde y hasta grosera. Con la sola mirada retaba a ese hombre apuesto y noble que, a pesar de todo, siempre la había apoyado. Los pocos meses que llevaban de conocerse habían bastado para que ella confiara plenamente en él… y acaso aprovecharse del cariño que, también, se había desarrollado de parte de ambos.

Sin más, Jesús tomó a la chica del brazo y, sin mediar palabras se sentó en el sofá y la tumbó en su regazo… ella estaba sorprendida y no sabía cómo reaccionar. Intentó forcejear, pataleó y preguntó qué era lo que hacía obteniendo como única respuesta un suave tirón de oreja y un par de regaños más…

El corazón de Jesús latía rápidamente, lo único que venía a su mente era la necesidad de permanecer cerca de Helena, ayudarla, hacerle entrar en razón…

Helena, por su parte, podría poner a competir los latidos de su corazón con los de ese chico que la tenía sometida… jamás hubiera imaginado que la dulzura que siempre demostraba podría convertirse, de pronto, en autoridad y disciplina.

Tan abstraída estaba que no se daba cuenta que Jesús le estaba haciendo una pregunta e insistía en obtener una respuesta satisfactoria porque…

- Ah, grosera, ¿no me vas a responder, eh?... ahora mismo vas te voy a enseñar modales y algo más…

CONTINUARÁ…
Yo Spankee
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martes, 15 de febrero de 2011

¡GRACIAS!


Últimamente me ha dado por recordar mis inicios dentro de este maravilloso mundo. No sé escribir... disto mucho de ser una referencia 'real' en estos menesteres de las letras spanko... sin embargo acepto que mucho de mí, si no es que todo, acompaña a las letras de este blog. Mi corazón va de por medio y mis fantasías crecen día con día.

Una sonrisa de satisfacción (con un poco de ego inflado) se dibujó en mi rostro en cuanto leí que una de mis escritoras spanko favoritas me había otorgado un reconocimiento... inmerecidamente, claro. ¡Gracias, Ana Karen!

Dentro de las condiciones para recibir el premio está contestar a las siguientes preguntas así que, allá voy.

  • Nombre: YoSpankee
  • Una música: Jazz
  • Color: Morado
  • Una estación: Otoño
  • Serie: Two and a half men, The Big Bang Theory, The law and order.
  • Frase o palabra que dice más de ti: Para atrás ni para agarrar vuelo.
  • ¿Qué piensas del premio?: Que es una oportunidad para agradecer a los lectores y al resto de la comunidad spanko... que me hace feliz recibirlo y que me infla el ego terriblemente... :D

Debería, a continuación, enlistar algunos blogs que han sido parte importante en mis inicios, permanencia y ganas de seguir adelante en la blogósfera spanko... pero no puedo, temo omitir alguno, me gustaría otorgar el premio a todos y cada uno de los blogs spankos en español... a todos ellos mi agradecimiento, admiración y la petición para que ahí sigan y mantengan vivo este mundo que tanto ayuda a los que nos preguntamos el porqué de tantas cosas y aún así lo disfrutamos a través de sus letras.

Desde mi corazón de spankee... ¡GRACIAS!

Yo Spankee

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jueves, 10 de febrero de 2011

Un regalo especial...

Hace un par de días recibí un regalo muy especial, precioso y, por supuesto, de muchísima utilidad. Resulta que una amiga spankee (en complicidad con un amigo spanker) me regaló un paddle de madera que hizo ella misma... ¡Wow!, cuando lo vi no lo podía creer, está divino y tiene mi nombre...  

Por supuesto que ya lo probé y bueno, sí que es efectivo.


Lo interesante del asunto es que, ayer, mi novio/spanker la descubrió... y eso que ella estaba quietecita, sin hacer ruido, escondidita entre la cabecera de la cama y la pared. DAMN IT!


Hace unos minutos recibí un mensaje de texto que decía: 'Hoy estrenaremos a tu amiguita, te quiero puntual por la tarde... por tu bien, no cometas ningún error más'... y yo mordiendo mis uñas... sonriente, temerosa pero feliz...


Yo Spankee.

p.d. ¡Gracias, amiga!... te quedó divino. 

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sábado, 5 de febrero de 2011

¡Atrevida!

Soy una spankee, eso lo tengo claro, pero también tengo claras mis ganas de buscar siempre cosas nuevas, merodear por rincones a los que nunca me había metido y tentar a mi suerte más de la cuenta. No sé cómo pero, hace unos días, me metí en una situación en la que, por primera vez, el control estaría en mis manos, mis intenciones no serías puestas sobre ninguna mesa y, lo más interesante de todo, exploraría ese lado opuesto que todos tenemos.
Mi naturaleza rebelde, caprichosa y altanera tuvo que ocultarse para dejar a la vista a una mujer justa, autoritaria y estricta. Un amigo spanker (que vive en otro país) me propuso, la difícil tarea de, ayudarle a disciplinar a una señorita que, casualmente, vive en la misma ciudad que yo. La propuesta me pareció interesante, además de representar el gran reto de saltar la línea y ubicarme en el lado opuesto de mi YoSpankee. Sin embargo, y como es mi costumbre, terminé metiéndome en problemas y ahora resulta que, ambas, seremos portadoras de los castigos de ese spanker y nos los aplicaremos mutuamente... Grrr!
Sabía que algo así podría pasar pues, desde hace tiempo, guardo deudas con él que no habían sido pagadas con la distancia como pretexto... Creo que, ahora sí, no me salva ni 'santa cachucha'...
Debo reconocer que, el castigo al que me hice acreedora, no es de mi entera satisfacción... una sensación extraña recorre mi cuerpo al pensar que, después de ser 'la castigadora' terminaré siendo la castigada... ¡Ese no era el trato!, Ja!
Ya me quejé e hice berrinche por la decisión tomada después de mi debut (y despedida) como spanker... pero dejaré de hacerlo ahora mismo porque corro el riesgo de incrementar la cantidad de azotes que, de por sí, ya me parecen muchos.
Se preguntarán ustedes acerca de la falta tan grave que cometí y que me hizo merecedora de 300 azotes. Verán, cuando fui a aplicar el castigo, a la chica en cuestión, decidí que la cantidad impuesta por el spanker era menor a la que ameritaban los motivos... claro que eso fue desde mi propia perspectiva... y así se lo hice saber a ella antes de aplicar un 'extra' por mi cuenta... ¡Vaya error!... Así que, por desobediente y saltarme las órdenes de dicho spanker... ¡Castigada!... =(
En un par de días más habré de pagar las consecuencias de mi atrevimiento... pero, en serio, señoras, señores, señoritas y spankos que me leen... no hubo malicia alguna en lo que hice... no me aproveché de la situación... ¡No merezco ese castigo!... o sí, pero eso me tiene nerviosa al grado de temer por la seguridad de mis nalguitas que, dicho sea de paso, ahora mismo mantienen un hermoso color rojizo por una saldo de cuentas efectuado ayer por la noche por mi novio/spanker.
¡Quiero llorar!
El ego de la spankee está maltratado, las ganas de explorar cayeron rápidamente de mi lista de necesidades y mis ganas de portarme mal están más fuertes que nunca... ¡y qué!
Yo Spankee