martes, 23 de diciembre de 2014

Jo jo jo...

Parecía lejano... sé que la relatividad del tiempo y bla bla bla... pero diciembre llegó muy rápido para mí y, de pronto, mañana ya es nochebuena... 

Me gusta esta temporada, siempre me ha gustado... y me habría gustado mucho más si celebrara estas fechas con nalgadas de por medio, pero no será posible... Así que, como mi esposo / spanker y yo, pensamos en todo, estoy preparándome, en este preciso momento,  para recibir la última tunda del 2014. 

A partir de mañana no tendremos la privacidad necesaria para estos jueguitos que tanto nos gustan... de hecho, será hasta el 3 de enero que podamos volver a las andadas... así que, queridos amigos, me despido por ahora... les deseo lo mejor en estas fiestas... pedí media hora antes de iniciar un castigo que, si nos guiamos por las faltas reales, no creo poder sentarme a cenar cómodamente mañana... 

Ahora iré a ponerme la pijama, colocar el cinturón, la paleta de madera y el cepillo en el buró... bajarme el pantalón hasta las rodillas, por supuesto no traigo ropa interior, y esperar, tumbada boca abajo sobre la cama, a que termine la media hora... ya pasaron 14  minutos. 

Yo Spankee 

martes, 16 de diciembre de 2014

Siga la flecha ===>

He perdido un poco de resistencia... algún spanker me dijo una vez que era insaciable, y quizá era así en ese momento. Mi cuerpo era capaz de aguantar severas tundas que dejaban rastros de rojos a morados, no sólo en mis nalgas, también en mis muslos...

No alcanzo a entender de qué se trata, en ocasiones un instrumento puede parecer maravilloso, amigable y por completo delicioso... pero en otras puede ser un instrumento de tortura, incluso psicológica, solo de mencionarlo.

Mi esencia es spankee,  la mayoría de las veces, lo que ando persiguiendo, son unas nalgadas bien dadas... por supuesto, con la consiguiente sesión de sexo, humedad y placer. Pero también es cierto que deseo ir más allá... he obtenido muchas cosas deliciosas del spanking... y aunque no soy de la idea de etiquetar situaciones, personas o momentos... quiero trascender, buscar lo que haya más allá. No sé si lo que quiero entra en el denominado bdsm, sumisión, etc... pero hay cosas de ahí que deseo probar.

Al ser spankee algo he de tener de masoquista, disfruto muchísimo el dolor que producen unas nalgadas y azotes con distintos instrumentos... disfruto también de toda la atmósfera que envuelve todo ello: las advertencias, las miradas, las órdenes y hasta la humillación que conllevan estos rituales... aún así, iré por más. Ya no es una duda, no estoy en proceso de resolver si lo hago o no... ¡estoy decidida!

¿Cómo llamarlo?, no estoy segura, pero tampoco tengo necesidad de hacerlo... una vez más, voy con el disfrute como único objetivo... Disfrute mío y de mi hombre, por supuesto...

Y es así que seguimos avanzando...  ;)

Yo Spankee

domingo, 14 de diciembre de 2014

Ciclos

Pero se trata solamente de tiempo, es decir, mis ciclos por ahora se limitan al tiempo pues, en lo demás, sobre todo lo spanko, no podría definir comienzos o finales, sino procesos. 

Mi Yo Spankee está más viva e inquieta que nunca... confieso que a momentos me tortura un poco la edad y, sería deshonesta si no lo aceptara, la apariencia física sigue siendomi talón de Aquiles. La naturaleza no me favoreció con un cuerpo delgado, tampoco con sensualidad... habrá quienes estén en desacuerdo conmigo, a ellos les agradezco mantener alta mi autoestima. 

La sexualidad no se mide en kilos, eso lo sé... y ninguno somos igual a los demás... conozco personas que podrían opinar que soy linda, algunos hasta dirían que sexy... Yo solo agradezco tener amigos tan buenos, aunque un poquito mentirosos. Ja. 

Estoy desarrollando y soñando con nuevas y deliciosas fantasías... no saben ustedes, o quizá sí, lo que la imaginación de esta spankee es capaz de conseguir... es por ello, y por el placer que este mundillo me ha brindado siempre a través de personas maravillosas, que no me iré... al menos no por ahora, ni muy pronto... 

A pesar de las publicaciones tan espaciadas, Yo Spankee sigue viva, latente y ansiosa de nalgadas y muchas otras cosas... Aquí estoy  y pretendo continuar compartiendo con todos ustedes lo que soy, lo que sueño, lo que deseo y necesito. Ustedes son y seguirán siendo testigos del crecimiento de esta spankee mexicana que tiene a las letras como aliadas fieles de esta maravillosa aventura denominada spanking. 

Yo Spankee 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Recuerdos

Es difícil para mí establecer un principio oficial de mi YoSpankee, trato de hacerlo pero todo se complica cuando los recuerdos hacen revolución en mi memoria, que además cabe mencionar, es pésima. 

Cuando era pequeña vivía con el temor de ser castigada, no porque en casa existieran los castigos físicos, quizá era porque deseaba que así fuera. Me gustaba escuchar experiencias de otras personas al respecto, moría de ansiedad cuando, por casualidad, escuchaba a alguien hablar de nalgadas, cinturonazos, chanclazos, etc... pero mi corazón daba vuelcos cuando escuchaba la palabra 'cueriza', ese efecto aún existe en mí, de la misma forma que aún reacciona mi cuerpo... En ese entonces yo no sabía que era excitación, no sabía que esas palpitaciones en mi entrepierna significaban tanto, no sabía nada... más que me gustaba la sensación. 

En ese entonces (y miren que no soy vieja) era común que los adultos recomendaran los castigos físicos como método educativo o correctivo... y yo, que era tan rebelde y jamás me quedaba callada ante algo que no me parecía, fui testigo de dicha recomendación a mis papás por parte de tíos, profesores y demás metiches. (des) Afortunadamente mis papás nunca hicieron caso, y es así que jamás recibí una sola nalgada en casa. 

Alguna vez me tocó presenciar que  castigaran a alguno de mis primos, pero entonces todo perdía el encanto. En alguna ocasión fui yo el motivo de dicho castigo y la culpa me hizo desear que la que llorara tirada en la cama y sobándose las nalgas, fuera yo. La sensación en mi entrepierna no se hizo esperar. 

Conforme fui creciendo el deseo fue incrementándose, así que mis gustos comenzaron a reflejarse en mis sueños, en mis dibujos y, más notablemente, en mi ropa interior. Recuerdo que tenía una compañera en la secundaria que me contaba cuando su papá la castigaba (a ella y a sus hermanos) y lo hacía de una forma tan natural, que no me avergonzaba preguntarle. En una ocasión me platicó que se perdió el control de la tv y ninguno de ellos confesó la culpa, entonces su papá les dijo que los castigaría a los tres... que pasarían de uno en uno frente a él y recibirían un cinturonazo la primera vez, dos la segunda y así sucesivamente hasta que el culpable hablara. Ufff, la cantidad de noches que recreé la escena en mi imaginación, siendo yo una de las protagonistas. 

En la preparatoria conocí a un chico, del que más adelante me enamoraría, pero esa es otra historia. Era muy alto para su edad, de espalda ancha y personalidad fuerte, voz grave y mirada penetrante... jamás hubiera imaginado que, a sus 16 años, aún recibiera castigos físicos por parte de sus padres. Su mamá usaba la mano, su papá el cinturón o una correa que guardaba para casos especialmente fuertes. La mayoría de las veces los castigos eran por bajas calificaciones, así que yo esperaba ansiosa cada bimestre... digo, no es que deseara que le dieran cada vez, pero conocía muy bien cuando los resultados no le eran muy favorables. 
A él nunca le conté lo que sentía al respecto de las nalgadas o los azotes en la cola, pero apuesto que notaba mi interés. Una sola vez le dije, a modo de broma, que me merecía unos correazos... y él, en el mismo tono, me respondió que me los daría con mucho gusto. Supongo que me puse de mil colores, tristemente nunca sucedió. 

Durante los últimos semestres de la prepa, tenía yo un novio cuyas particularidades me permitieron ser más abierta en cuanto a gustos, fantasías y deseos... y aunque le dije acerca de las nalgadas y hubo muchísimas amenazas de su parte, nunca una sesión en sí, solamente una vez apostamos cinturonazos con un dado, ambos dimos y recibimos sobre la ropa... pero igual, ese momento fue la gloria para mí. 

Después pasaron los años, nunca perdí de vista mi objetivo, mis deseos, mis necesidades... en aquel entonces mi apariencia era el principal obstáculo, siempre he sido muy insegura en ese sentido, pero entonces lo era mucho más... así que ni lo busqué y mi vida sentimental era solo eso... muy cursi y emocional. 

Continuará... 

Yo Spankee 

martes, 19 de agosto de 2014

Error

Hacía tiempo que no escribía acerca de una experiencia propia, y no por falta de material, sino por cuestión de tiempo y porque, aunque disfruto cada sesión, las últimas habían sido meramente eróticas, con fines completa y claramente sexuales.

No me mal entiendan, las nalgadas que yo recibo son siempre con fines de pasión, pero a veces el proceso implica algo de disciplina doméstica... tal fue el caso de lo que me dieron esta tarde.

Apenas llegué a casa ya estaba él esperándome,  de inmediato noté la mirada distinta, esa que me indica que algo está pasando... solo tuve tiempo de dejar mi bolso en el sofá y preguntar si todo estaba bien, cuando comenzó el interrogatorio. Muchas veces he dejado de hacer cosas que me pide, mi pretexto es la pésima memoria, las actividades extra, el tráfico, etc... y él lo deja pasar, es comprensivo y muy paciente, finalmente  sabe que hago lo que puedo, a veces más.

Sé que lo de hoy fue un pretexto, él quería nalguearme y me encanta que lo haya hecho de esa forma. El  instrumento principal, además de su mano, fue un ancho paddle de madera que, dicho sea de paso, me produce escalofríos solo de verlo... a veces me amenaza con usarlo, pero no lo hace porque sabe el miedo que le tengo... por eso supe que hoy iba en serio. Tragué saliva.

Las primeras nalgadas fueron sobre la ropa, pero no en otk como me habría gustado... por eso siento que fue duro desde el principio. Recostada sobre la cama apretaba fuerte los párpados, no porque doliera (todavía) sino porque sabía bien lo que estaba por venir.

Es muy difícil responder preguntas de manera coherente o rápida mientras las nalgas se van calentando a la velocidad con que caen palmadas fuentes sobre ellas. Después, lógicamente, mis jeans terminaron en mis rodillas, un rato después mis calzones de la misma forma. Soy capaz de aguantar muy bien una nalguiza, por dura que sea... acaso patalearé, intentaré meter la mano y exageraré las quejas... pero a la hora del paddle me puedo arrepentir de todo, de lo que sea, incluso de lo que no he hecho.

Traté de convencerlo para que no lo usara, prometí cosas que  ambos sabíamos no podría cumplir, ofrecí cambiar y ser mejor de ahora en adelante. No me creyó.

La tabla golpeó una y otra vez, el ritmo y la fuerza iban variando sin previo aviso. Azotes rápidos pero suaves, luego lentos pero mucho más intensos... alternando una nalga y luego la otra  o abarcando ambas. A momentos él tomaba mi mano y la sostenía en mi espalda, es que a ratos era imposible no meterla... dolía muchísimo. Snifs.

Supongo que es muy tentador volver a utilizar la mano sobre unas nalgas rojas, calientes y muy sensibles... ya que en un par de ocasiones dejaba la tabla sobre la cama y me daba nalgadas muy fuertes. Entonces hice lo más estúpido que se me pudo ocurrir: tomé el paddle y lo lancé tan lejos como pude, craso error. La tabla tuvo mucho más trabajo conmigo, mis pobres nalgas están muy adoloridas, aún se sienten calientes y tienen esa texturita deliciosa de cuando se hinchan.

No voy a quejarme, aunque eso parezca, porque después tuvimos una maravillosa y húmeda sesión de sexo... pero creo que igual iba a recibirlo con la cola menos aporreada.

Yo Spankee

miércoles, 6 de agosto de 2014

¡Estoy enferma!



Desde hace tiempo vengo leyendo en distintos espacios el espanto, la aberración que produce en algunas personas el hecho de que hayamos otras (particularmente mujeres) que gustamos de recibir azotes en las nalgas... pero también he visto, hasta eso que con cierto agrado, el nivel de interés y cuchicheos que provocó el libro (la trilogía) de 50 sombras de Grey. Últimamente está más de moda que cuando salió el primer libro, y es que no es para menos porque está a punto de estrenarse la película... yo soy una de las que no piensa perdérsela. 

Verán, estoy de acuerdo con que no se trata de una obra digna de un premio de literatura, por supuesto que la historia es tonta y cursi hasta el hartazgo... pero Christian Grey se convirtió en puente de comunicación entre los spankos y bdsemeros con los vainilla. Personalmente no me contuve y compartí los libros con cuanta vainilla se dejó, incluidas mis hermanas y amigas... de esa forma pude notar su afinidad o rechazo para con esto que es mi vida: el spanking.

No voy a entrar en la tonta discusión acerca de si el libro es cierto en sus descripciones, si muestra o no un bdsm muy light, etc... recuerden que soy de la idea de que cada uno viva sus preferencias y gustos como mejor le plazca, hasta donde sé no hay una ley irrompible del bdsm o spanking... así que dejémonos de mojigaterías. Si el libro les gustó o no, esa es otra cosa... estoy segura que pocos de este mundillo lo aceptarán como algo relevante para la comunidad... la gran mayoría se cree el cuento de superioridad mental y psicológica porque 'somos' de mente abierta, pero son los primeros en señalar, etiquetar y desacreditar porque no está a la altura. Bah.

El punto al que quería llegar, y el cual sugirió el título de este post, es la reacción del mundo vainilla (mucho más honesta que la del mundo 'openmind' spanko y bdsmero)... hacia la forma en la que puede desarrollarse una relación, ni siquiera de disciplina doméstica, sino de juegos sexuales consensuados entre adultos, como los que describe el libro. Algunas personas se sonrojan al mencionarlo, otras sonríen pícaramente y levantan los hombros, la mayoría opinó que ¡qué aberración!... y todas leyeron, al menos el primer libro, completito. Ja!

Yo no me voy a centrar en la historia de E. L. James, autora de tan controvertidas publicaciones, sino en lo que mi imaginación y libre albedrío, en cuanto a cualquier libro, me permitieron desarrollar. Me pareció interesante la forma en la que la chica (Ana Steele) se va introduciendo al mundo 'obscuro' que representan los gustos, deseos y fetiches del hombre que le robó el corazón (¿quién puede no enamorarse de Christian Grey?... y más si gusta de los azotes. Me les caso, señores), lo cual demuestra que el amor sigue siendo una fuerza indomable, pero mejor aún, que el spanking puede terminar gustándole (casi) a cualquiera... hasta a una mojigatilla inexperta. 

Criticaría que se encasilló a Mr. Grey como un traumado, con problemas mentales y de personalidad, con telarañas psicológicas que ayudan a pensar que, obvio, con una infancia como la suya, cualquiera optaría por una vida sexual 'enferma', ¡carajo!... como si solo nosotros 'los enfermos' contáramos con características de ese tipo... Bah, de nuevo.

Sin afán de seguir revolviendo este post, solo diré que lo que cuenta 50 sombras no es nada nuevo, es solo una historia de amor que se da entre una vainilla pobretona con aires fantasmagóricos y un guapo millonario que gusta de juegos sexuales particulares... ¿vieron cómo es fácil etiquetar a la gente? 

La conclusión de mi experimento, por si no habían notado que lo fue, es que a muchas mujeres les gustaría experimentar aunque sea un poco de lo que se describió en el libro, que todas anhelan un hombre en sus vidas que las cuide, de quien sean la prioridad y quien sea capaz de hacer cualquier cosa por ellas... ¡obvio!. Que hay personas, particularmente mujeres, que piensan que la que se deje nalguear, es una tonta enferma que no tiene dignidad... aquí yo podría decir que 'pobrecitas', no saben de lo que se pierden... pero mejor diré que cada uno haga con su cuerpo, sus humedades y sus orgasmos lo que mejor le convenga, y a mí me conviene ser una enferma que disfruta cuando su esposo/spanker le da sus buenas nalgadas.

Ya quiero ver la película.

Yo Spankee

jueves, 10 de julio de 2014

... de nuevo.

Debido a múltiples problemas y crisis de pareja, mi vida spanko había estado en una pausa forzada, confieso que mis energías estaban completamente dirigidas a salvar mi relación de una caída fuerte y quizá de consecuencias terribles y situaciones irrecuperables. Afortunadamente la cordura aún ronda por este lugar y, después de extensa charlas, muchísimas lágrimas, acuerdos, propuestas y disposición; mi esposo/spanker y yo caímos en cuenta del gran amor que sentimos el uno por el otro, de la necesidad que tenemos por seguir compartiendo sueños, planes, objetivos, ¡futuro!... y así libramos esta cruenta batalla contra los chismes y la gente que solo actúa para causar daño. Punto para nosotros ;)

... la vida spanko ha vuelto también, si mi alma está tranquila de nuevo y mi respiración ya recobró el ritmo habitual, ¿por qué no habrían de hacerlo también las noches de nalgas rojas?... ¡qué felicidad!

Ustedes saben que mi relación no es de disciplina doméstica, lo que tenemos mi esposo/spanker y yo es meramente sexual... la disciplina es solo el pretexto para provocar la situación, pero ambos sabemos que, inevitablemente, después de unas nalgadas vendrá siempre una sesión de sexo delicioso y húmedo... oh sí. Por supuesto que esto funciona así para nosotros, habrá quien lo maneje de distinta forma y es igual de respetable... porque esto, damas y caballeros, es tan versátil como cada uno lo desee.

Debo confesar que la semana pasada recibí un par de tundas, nada muy fuerte, apenas lo suficiente como para que las nalgas me quedaran rojas, hubiera algunas caricias y después dormir plácidamente... pero no fueron las mejores que he recibido, no solo por la baja intensidad... sino por el momento difícil que pasábamos... siempre he creído que esto se debe disfrutar de principio a fin, sufrirse jamás... y yo no podía dejar mi drama de lado... así que aguantaba con los ojos cerrados para contener las lágrimas... pero no por la razón que me habría gustado que fuera... en fin, nunca más quiero volver a pasar por algo similar... lo intenté un par de veces pero, tanto él como yo, nos dimos cuenta de la falsedad del juego.

Por cierto, amig@s spankos, aunque el plan haya sido hecho con anticipación, aunque el cuerpo diga una cosa... si el alma, el ánimo o la situación indican que NO es momento para unas nalgadas, podemos negarnos a ello... la otra persona entenderá... 

Yo Spankee