viernes, 27 de marzo de 2009

La comisaría.

Sabía perfectamente por qué estaba ahí. Sentada en mitad de una sala de interrogatorios con las manos esposadas al frente, delante de mí un espejo grande... detrás de él yo estaba segura que habría un par de agentes observándome. Estaba muy nerviosa.

EL silencio que envuelve esta situación ha comenzado a tornarse un tanto perturbador, el guardia junto a la puerta ni siquiera me mira. Pasan de las 12 de la media noche y mi situación se me antoja risible, escaparé de esta, no tengo duda. De pronto la puerta principal se abre de golpe y entra ese agente que conducía el auto en el que me trajeron, tiene una mirada fría... glacial, diría yo.

- Retírese oficial. Le indica al guardia.


Toma otra silla, la pone frente a la mía pero se sienta montado en ella y recarga sus codos en el respaldo...

- ¿Sabe por qué la hemos traído, señorita?... Me observa fijamente y soy incapaz de sostener la mirada, es bastante imponente.

- No, señor. No lo sé... Contesto mirando al piso.

-Vaya, con que no lo sabe, eh... El robo de esta mañana al Banco Central, ¿no le dice nada?...

-No sé de qué me habla, señor...

-¿Conoce al señor 'Manuel Fernández'?...

-No, señor...

-¿No es acaso su novio?... en su aparato celular mis hombres encontraron un contacto 'Manuel F'... y casualmente el número coicide con el del hombre que atracó el banco... Ahora, ¿seguirá negándose a colaborar?...


¡Maldición! Manuel me dijo que yo no corría ningún riesgo en lo que haría... Sé que estuvo mal, que no debí apoyarlo... pero yo sólo llevé la camioneta a...

-Mire, señorita... como puede ver se encuentra usted en una sala de interrogatorios y... seguramente ha escuchado hablar de los métodos que utilizamos para hacer que las personas 'hablen'... ¿no es así?....


Me mira, su rostro está muy cerca del mío y el miedo comienza a recorrer mi cuerpo...

-No se asuste... por supuesto que voy a hacerla hablar pero no del modo que imagina... más bien voy a tratarla como lo que parece: una niña tonta que no mide las consecuencias de sus actos... si usted coopera podrá salir bajo fianza pero si no, 3 o 5 años en prisión no le caerían nada mal...


Pero de qué habla este hombre, si yo no hice nada... sólo le llevé la camioneta en la que transportaría el dinero... técnicamente fui obligada a hacerlo... Pero por otro lado no puedo traicionar a Manuel, le prometí guardar el secreto...

-Usted va a hablar, eso no tenga duda... la he investigado: su celular, su correo electrónico, sus blogs y páginas que visita con frecuencia... es usted una... 'spankee', le llaman ¿cierto?... Pues bien... ¿ve esa cámara de la esquina?... es parte del circuito cerrado de seguridad pero adivine quién la controla.... Sí, la controlo YO!.. así que la apagaré en este instante... ¿Ve el espejo frente a usted?... sí, generalmente me 'oculto' tras él para supervisar los interrogatorios 'toc, toc, toc'... ahora no hay nadie...(me guiña el ojo)... El guardia que estaba ahí parado... ahora está del otro lado de la comisaría durmiendo, tomando un café o viendo TV... qué sé yo... Así que sólo quedamos usted y yo... Ahora... la manera en que usted va a hablar es fácil: la pongo en mis rodillas y la azoto hasta que confiese lo del asalto... ¿y si preguntan?... Bah, a usted le encantan esos jueguitos ¿no?...

Estoy anonadada... ¿qué le pasa a este tipo?...

-¿Pero qué le pasa, señor?... eso es abuso de poder... usted no puede...

-Por supuesto que puedo... Si le preguntan, el guardia dirá que él estuvo presente todo el tiempo, negará absolutamente todo... YO lo negaré y además tendré mi confesión firmada ¿qué le parece?... Ah, algo más, tome esto...


Automáticamente extiendo la mano y la sorpresa me hace abrir mucho los ojos, volteo a mirarlo con expresión confundida... Una navaja. De inmediato la retira y la pone sobre la mesa

-Si intenta algo, señorita tomaré esta navaja que no dudaré en hundir en mi brazo. Si yo digo que usted me atacó todos lo creerán... ya tengo sus huellas.


¡¡Pero está enfermo este tipo!! Que trampa.... argh! Me mira fijamente, parece que se divirtiera con la situación.

No lo puedo creer, me tiene acorralada pero... no puedo hablar, no puedo... El agente me quita las esposas, de un movimiento me pone sobre sus rodillas y comienza a azotar fuerte mientras insiste en que le diga cómo planeó Manuel el asalto, quién le ayudó, cómo participé yo...

-Auch, auch... basta.... basta!...


Parece que nada lo detiene y sigue preguntando... No puedo negar que esto duele demasiado pero también sé que tengo resistencia al castigo, puedo soportar más...

-Muy bien, parace que esto no es suficiente... Quítese la ropa!!


Me jala del brazo y me pone de pie a su lado. Estoy muerta de miedo pero no al castigo sino a las consecuencias de lo que hice y lo que está sucediendo ahora puedan tener... Me niego a desvestirme enfrente de este hombre... Pero, maldita sea... Manuel me prometió dejarme libre y en paz si lo ayudaba con esto...

-La estoy esperando, jovencita. No se preocupe, esto no es nada sexual... no me interesa 'mirarla' sólo quiero asegurarme de que mis métodos realmente funcionen, no queremos causarle daño, ¿cierto?...

Habla con tal seguridad y me mira con ese dejo de superioridad que solo verlo un segundo y ya comencé a quitar cada una de las prendas que cubren mi cuerpo, al deslizar los jeans no puedo evitar estremecerme pues las manos del agente han dejado muy sensible cierta parte... pero estoy acostumbrada. No me sorprende tampoco notar humedad en mi entrepierna.

Apenas quito la última prenda ya estoy de nuevo en las rodillas de ese hombre, ¡caray!, pero si pega muy fuerte. Auch!

-¿Dónde estaba usted esta mañana?

PLASSSS
-¿Dónde consiguió la camioneta?

PLASSSS
-¿Dónde está Manuel ahora?

PLASSSS
-¡¡RESPONDA!!


Ay! No puedo delatarlo, no puedo... Pero duele muchísimo. Estoy a punto de comenzar a hablar cuando se detiene... ufff

-Póngase de pie... las manos en la cabeza por favor... Veo que es más difícil de lo que creía... muy bien!... Pero no será imposible y usted lo sabe... Mire, ¿sabe lo que es esto?...


Me muestra un conjunto de tiras como de piel sujetas por un mango... Niego con la cabeza.

-Ah pues es un martinet... parece pequeño... pero duele, créame... ahora, si usted se sugue negando a hablar... estas tiras caerán sobre su ya maltrecho culo... ¿desea probarlo?...

-Señor, ya le dije que no sé nada... por favor, déjeme ir...


Solo ver el objeto aquel mi cuerpo se estremece... un escalofrío recorre por completo mi espina dorsal...

PLASSS!!!

Sin previo aviso las ocho tiras de piel se estamparon contra mis nalgas... aahhh duele mucho!!!....

PLASSS!!!

-Y ahora, me va a decir de qué manera participó en el asalto?


PLASSS!!!

-Ay, ay... no más por favor.... POR FAVOR! duele muchoooo...
-Eso debió pensarlo antes... cuando le di la oportunidad de hablar sin castigo de por medio....


PLASSS!!!

Parece que aumenta la fuerza de los golpes... ya no lo resisto... no, ya no!

-Ya, yyyyya voy a hablar... por favor, no me azote más....


Siento que me quema la piel... ya no aguanto un azote mas...

PLASSS!!!

-Hable!


Me sorprende este nuevo azote y decido que es momento, no puedo soportar y ya no quiero correr riesgos...

PLASSS!!!

- yyyo llevé la camioneta....


PLASSS!!!

-A dónde la llevó?
-A la calle de atrás del banco.... ppppor indicaciones de Manuel...


PLASSS!!!
PLASSS!!!

-Qué más, no se quede callada!!!!!


PLASSS!!!

-Ouch.. no me azote más por favor... ay!...


PLASSS!!!

-HABLE!
-Llevé la camioneta y una maletas.... fffue todo.. ay!!.. basta!, no más por favor!!....


PLASSS!!!

-Dónde está Manuel ahora?


PLASSS!!!

-No lo sé, señor... ay!


PLASSS!!!

-Lo sabe y me lo va a decir...


PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!!

-Aaahhhh.... se lo juro, señor... nnnno lo sé!!!...


PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!! PLASSS!!!

-Vístase... puede irse...


Sonríe.


domingo, 22 de marzo de 2009

NADA

Si si, las spankees también nos deprimimos... tengo una gran historia que escribir... pero hoy no será... hoy no quiero nada... nada de nada!...

Al carajo con todo... hoy no quiero saber nada de spank... ni de spankers... ni de absolutamente nada... NO QUIERO!!! y qué, y qué y qué!!!

Yo Spankee

lunes, 16 de marzo de 2009

Yo Spankee

Cada que reconozco mi esencia como spankee me siento orgullosa y feliz además de experimentar un leve cosquilleo en algunas partes de mi ser... Estoy contenta de ser lo que soy, de haber descubierto las necesidades, deseos y disposiciones de mi cuerpo. Sé que puedo disfrutar de él y al mismo tiempo otros también lo hacen...

A ratos siento que me tardé un poco en descubrirlo, que a mis 26 años la experiencia que tengo es realmente poca... que mi cuerpo tampoco ayuda mucho porque aunque mi lucha con el sobrepeso sigue, sé que estoy teniendo grandes avances al respecto... aunque no los suficientes...

También sé que podría estar hoy aquí... sentada cómodamente y sin ningún bello recuerdo en la memoria y en... ya saben... es decir, que así como siento que lo descubrí tarde... también podría no haberlo descubierto nunca... no haberme atrevido a vivir las fantasías que se recreaban solo en mi mentecita (que en ocasiones pensé enferma...)...

No puedo hacer otra cosa más que disfrutar lo que tengo (que no es poco... al contrario)... Debo gozarme y aprovechar la oportunidad de explorar cada día más las posibilidades de este, que en algún momento fue solo un sueño... y que hoy es una excitante realidad...

Quedan pendientes. Mis límites están (como alguien me dijo) bastante lejos de ser descubiertos... mi espíritu spankee es más fuerte incluso que la piel de mis nalgas (que no la de mis piernas, eh?... bah!)... Mi rebeldía se confabula con mis deseos y soy capaz de hacer muchas cosas con tal de obtener lo que quiero... Además cuento con un spanker excelente que se encargará de guiarme y caminar junto conmigo por este vibrante mundo de fantasía...

Deseo seguir, descubrir, vivir e ir hasta donde me sea posible... Pues como dicen en mi pueblo: 'tarde pero seguro'.

Yo Spankee


lunes, 9 de marzo de 2009

Con toda sinceridad...

Desde hace unos meses decidí que ya no me quedaría con las ganas de nada... en ninguna de las facetas de mi vida... claro, eso incluye mi faceta como spankee... 

Esta spankee es una boquifloja que en los momentos importantes o decisivos de pronto se queda muda y agachando la mirada solo atina a asentir todo lo que escucha... también me he propuesto dejar de hacerlo... a partir de ahora no me callaré las cosas, si algo tengo en mente, si algo se me atraviesa lo diré! sin importar que con esto me gane una que otra nalgada.

Creo que es importante decir que esto pasará con las personas que me importan, aquellos que de alguna manera me significan algo y con los cuales pretendo ser sincera... Estoy en un punto importante de mi vida en el que la toma de decisiones es bastante seria e importante, de ahí que tengo que decir todo lo que traigo para que los resultados de mis acciones no sean retorcidos...

Hummm... no pretendo explicar ahora lo que traigo en mente... pero lo que sí sé es que a partir de ahora las cosas serán distintas... mi vida dará un giro importante y yo (spankee) estoy dispuesta a aventarme y disfrutar de lo que por mucho tiempo yo misma me negué...

No tengo confusiones, al contrario... estoy segura de lo que quiero y también de lo que NO quiero... en fin, es cuestión de tiempo para poner a prueba mi capacidad de hablar sin que se me vaya la voz o (peor aún) las ideas.

Por cierto... unas cuantas palmaditas no me caerían mal hoy... ando un poco inquieta...

BAH!

Yo Spankee

domingo, 8 de marzo de 2009

La resistencia...

Desde que comencé a curiosear dentro de todo este mundo spanko he ido aprendiendo y entendiendo muchas cosas... desde cuestiones de seguridad y formas correctas en la aplicación (o recepción) de un castigo, hasta cuestiones de tipo sexual...

Dentro de las cosas que he aprendido, algunas las he aplicado en las sesiones reales que he tenido pero una de ellas (que por cierto me causa muchísima curiosidad) es 'oponer resistencia' al castigo... Por lo general soy una Spankee un tanto sumisa... aunque soy rezogona, sarcástica y arrogante, termino aceptando el castigo así... sin más. Meto las manos cuando me duele un poquitín de más o para agregar sabor al juego... ya saben, las manos en la espalda o incremento en el castigo y cosas así...

Cuando hablo de 'resistencia'... realmente quiero decir que me gustaría ser forzada a recibir ese castigo, sentir la autoridad del spanker sobre mí... tener que doblegar mi orgullo a fuerza de... a fuerza 'bruta' como dirían en mi pueblo... No hablo de ser atada (que no niego que en los juegos esa parte es bastante erótica, pero siempre a voluntad)... y aunque es MI voluntad la que estaría poniéndose ruda... me encantaría que 'alguien' lograra apaciguarla y someterla con fines de unas buenas nalgadas...

Tampoco quiero una pelea... no soy de las personas que logran algo a partir de la fuerza física... de hecho ni puedo... a pesar de que soy grande no cuento con la fuerza que quisiera... Solo deseo decir NO!... NO QUIERO!!! (aún sabiendo que sí quiero, je!)... patalear y hacerme la loca... negarme a acercarme o a asumir tal o cual posición para ser azotada... y terminar así... siendo azotada y haciendo berrinche para terminar calladita y sumisa como siempre... pero con un método distinto... sin entregarme a la primera...

En fin, una fantasía más para llevar a cabo en cuanto haya la posibilidad...

Yo Spankee


jueves, 26 de febrero de 2009

Dolor = Placer

Hace poco tuve la oportunidad de charlar con un amigo 'vainilla' acerca de la sensación de los azotes, él decía que no sabía como NO sentíamos dolor las(os) spankees durante una azotaina... Yo no pude hacer otra cosa que reirme porque no es que NO sintamos dolor o que no tengamos cierto temor de recibir los golpes, si no somos de hule, hombre. Lo que pasa es que es una combinación extraña de dolor y tantas sensaciones que terminan traduciéndose en placer.

Sabemos perfectamente que cualquier impacto de la mano o algún otro instrumento sobre nuestra piel aplicado con cierta fuerza producirá dolor... pero también sabemos que hay mucho más que envuelve todo este proceso... No son solo los golpes, es algo más.

La verdad es que no soy una experta y me cuesta mucho trabajo dar a entender qué parte de todo esto es la que me excita, incluso sé que es un conjunto de cosas y detalles que logran que una palabra, un gesto, una amenaza (sin siquiera necesidad del azote... que si lo hay es mucho mejor) logren despertar al geniecillo dentro de la spankee...

Si estoy jugando con mi spanker y de pronto me paso un poco de la raya... viene la amenaza... lo cual produce cierto temor pero al mismo tiempo motiva a que haya la provocación hasta llegar a efectuar tal amenaza... El rincón no es placentero... de hecho existe un fuerte debate entre el gusto de los spankers y el disgusto de las spankees por este previo, intermedio o posterior castigo dentro de la sesión de azotes... Pero sabemos que el estar ahí, de cara a la pared, de alguna forma incluye lo otro... así como el ardor, la rojez, las lagrimitas y , obviamente, el dolor.

Por ejemplo, la sesión con la mano es bastante rica siempre y cuando no haya demasiada fuerza o tiempo de aplicación del castigo... estoy segura que muchas de nosotras, spankees, tendemos a poner una cara de terror, a suplicar y prometer que seremos buenas en cuanto vemos el cinturón, la vara o el cepillo de madera... a pesar de saber que deseamos que comience ya!... que la mano no ha sido suficiente... que queremos más... porque siempre queremos más... ¿no?

Como dicen en mi pueblo: 'que se sienta lo que el cuerpo recibe'... ja ja ja!... es eso, el dolor como medio del placer!... Es por ello que tenemos nuestros límites... la 'palabra de seguridad' que sólo será dicha en caso de ser necesario... y casi nunca lo es...

Puedes seguir azotándome todo lo que quieras... no pienso disculparme NUNCA!!


Yo Spankee



domingo, 22 de febrero de 2009

Clases de francés

Estaba ahí sentada mirándote nerviosamente y apretando mis manos pues sabía que lo que venía no sería agradable... Quizá mi comportamiento no había sido el mejor la última semana pero el detalle de ayer era el que realmente te tenía molesto, podía adivinarlo viéndote ahí sentado atendiendo a tu cliente y yo afuera en la banquita para quienes esperan entrar a verte. Me preguntaba si realmente serías capaz de castigarme, no porque no lo hayas hecho antes, lo que realmente dudaba es que fuera a hacerlo ahí, en tu oficina...

Parecía que la secretaria tenía idea de lo que pasaba pues de reojo me miraba y mantenía una expresión de lástima en su cara... es sus ojos que bailoteaban entre el rincón que ocupé al llegar y la puerta que tardaba tanto en abrirse para que saliera ese hombre y entrara yo...

Me preguntó si quería un vaso con agua y le sonreí forzadamente declinando el ofrecimiento. De pronto la puerta se abrió y tu cliente y tú reían un tanto escandalosos... cerraste un buen negocio, ese apretón de manos con el señór panzón del que te despedías me dejó ideas encontradas... quizá, quizá estarías de buen humor y la fortuna me socorrería haciéndote olvidar que teníamos una charla pendiente, aunque lo más probable era que tu habilidad para las relaciones públicas y tu gracia natural eran parte de la estrategia de ventas que siempre aplicabas con esos señores, dueños de grandes empresas como la tuya y con los cuales siempre actuabas así...

Mi nerviosismo aumentó cuando me miraste de esa manera, entre pícaro y enojado... maquiavélico, diría yo.

Entra, me ordenaste. -Sarita, no me pase llamadas por favor, voy a estar ocupado. Sí, señor. Contestó ella y me sonrió alzando los hombros como asumiendo mi terrible destino, compadeciéndose quizá.

Con paso lento entré y en cuanto cerraste la puerta quise aparentar que no pasaba nada, te besé en la mejilla, sonreí y me trepé en el silloncito de la esquina junto a la mesa redonda.

-¡¡Baja los pies!!, tú y yo tenemos algo pendiente, no creas que lo he olvidado.

Obedecí de inmediato y mi primer teoría se estaba yendo al carajo. Me puse tan seria como pude pues tu actitud, cuando es tan estricta, me provoca ataques de risa y lo que menos quería era agravar mi situación haciéndote pensar que me burlaba de ti.

- ¿Te crees que soy estúpido o qué? Pero esta vez no te saldrás con la tuya, jovencita. No me importa haber pagado esas clases de francés por las que tanto insististe, lo que me molesta es que asistieras sólo a 3 de ellas y no me avisaras...

- Pero es que...

- Silencio!!! no he terminado, después te pediré que hables y vaya que lo harás!... No me importa que te aburriera, sabes que jamás te obligaría a hacer algo que no quisieras. Tú pediste las clases, insististe en que no descuidarías tus otras actividades porque realmente deseabas ir a 'esas' clases... a 'esa' escuela...

Mientras hablabas, tratando de evitar gritar, yo miraba al piso pues sabía que esto era sólo el preámbulo al castigo que me habías anunciado vía telefonica... Y sí, yo había pedido las clases, yo dije que no descuidaría lo demás... pero me aburrí!!!... ¿qué es muy difícil de entender?... sólo alargué el momento, si te lo hubiera dicho de inmediato el discurso habría sido el mismo... el regaño, el tono de tu voz, los ademanes que a ratos me parecían exagerados... y el castigo...

-... casi cuatro meses, señorita, y tú sólo asististe a 3 clases, yo no sé en que concepto me tienes... es mi obligación cubrir tus gastos, lo sé y no es eso lo que me tiene tan irritado... me mentiste, te burlaste de mí todo este tiempo... ¿con qué cara me respondías cuando te preguntaba cómo iba el francés?... toma tus cosas!, nos vamos a la casa pero esto no ha terminado...

uffff!!! al menos no será aquí!. Pensé.


Al terminar de decir eso me señalabas con tu índice y en ese momento me sentí tan pequeña... rompí en llanto y me dispuse a convencerte para que no me castigaras pero lo que más me dolía era que me mirabas de esa forma tan dura, ya no había picardía, ahora el regaño y, por supuesto, el castigo iba en serio.

- Ni las lágrimas te van a salvar, sabes que lo mereces, niña...

Me tomaste del brazo, recogiste tu saco del perchero y salimos de ahí rápidamente...

- No regreso Sarita, cancela mi cita con el Licenciado Palacios...

- Sí, señor. Sarita me miró y se despidió con la mano quizá porque notó el estado en el que me encontraba y no encontró prudente darme un beso como siempre lo hacía.

Al subir al auto yo esperaba que la regañina continuara pero no fue así, los 25 minutos del trayecto hasta la casa me parecieron eternos, tus manos sostenían fuertemente el volante y tu mandíbula estaba apretada... de reojo lo noté porque no me atrevía a mirarte y mucho menos a decir nada.

Llegamos y de la misma forma en que salimos de la oficina entramos a la casa, tan sólo dejé mis cosas iba a empezar a suplicarte que no lo hicieras cuando, sin darme cuenta cómo, ya estaba sobre tus rodillas en el sofá de la sala... indefensa, culpable y a punto de recibir lo que sabidamente merecía...

Hablé, dí explicaciones como pude entre ayes de dolor mientras tu mano, el cinturón o la paleta de madera se estampaba contra mis nalgas. Nada te detuvo, no pude convencerte de que no fue a propósito, que lo que hago no es siempre con la intención de molestarte... que no pido los castigos 'a gritos' como piensa que lo hago...

Odié las clases de francés desde el primer día pero ¿cómo decepcionarte después de haberlas pedido e incluso hecho berrinches para obtenerlas...?...

El castigo era más que merecido, lo sé...

* * *

Ahora, desde este rincón lo único que escucho son mi sollozos y tu respiración agitada. Tengo las nalgas desnudas, rojas seguramente y muy doloridas... Necesito que me llames, saber que después de esto estoy perdonada... que utilices tus manos en mi cuerpo de forma distinta...

- Nena, ven acá... el castigo terminó

Sonrío y acudo a encontrarme contigo, seco las lágrimas que bañan mi rostro, me abrazas, me besas y me preguntas si volverá a suceder...

- ¿Sabes que te amo?

Gimoteo y asiento con la cabeza haciendo pucheritos y tallándome los ojos con una mano mientras con la otra me sobo el trasero que arde como...

- Yo también te amo...




Yo Spankee